lunes, marzo 01, 2010

Sacúdete

Sin duda alguna el mundo de hoy gira no sólo sobre su mismo eje, ni alrededor del sol, también en torno a la enorme cantidad de información en la que -para bien o para mal- nadamos "a nuestras anchas", pero no siempre gustosamente.

Una sociedad tan compleja como la nuestra depende de lecturas profundas y sobre todo honestas conmigo mismo y con los demás en la labor de entenderla. Un mismo hecho puede tener distintos modos de "verse", mejor dicho de apreciarse y por tanto de interpretarse, pero nada de eso nos impide conocer las cosas en su justa dimensión, tal como son, realmente.

Pensar que podemos conocer la verdad de algo sólo en base a interpretaciones es un modo equivocado de acercase a la misma, porque resulta incompleto y en ocasiones poco confiable. "La relación intérprete-interpretación es muy compleja y cada caso responde a muy variadas finalidades, condiciones y situaciones, lo que plantea multitud de cuestiones y problemas"(1). A lo que yo añadiría muy especialmente la palabra: "intereses".

Dicha introducción no pretende más que "alertarnos" cada vez que busquemos comprender algo, pero más importante aún, conocer la verdad. Y es que recientemente, me planteé el asunto de "los intereses" en el modo en que interpretamos. Naturalmente siempre estaremos inclinados hacia un fin u otro, conscientes o no, pero ante todo, habría que cuestionarse qué tan "egoísta" o no es mi interés por algo. Lo que me interesa, ¿por qué me interesa? ¿me mueve el bien común? Si no, sacúdete.

Mucho, realmente mucho queda por decir sobre lo brevemente tratado arriba, pero no puedo extenderme más. A continuación, una oración que desató una ola de comentarios en facebook y que ha traído hasta aquí mi río de pensamiento: "La gran diferencia entre la cantidad de muertos en Haití y Chile demuestra la obvia y profunda desigualdad social que el sistema ha creado a través de la explotación, el abuso, la discriminación, el racismo y pare de contar". Tu... ¿qué piensas?

Entiendo que hay varias lecturas sobre el terremoto ocurrido en Chile, que puede y debe haberlas, así como también de lo sucedido hace poco en Haití y del problema de la miseria en las sociedades, de las personas que viven bajo condiciones extremas con un pie en la muerte y otro en la vida, entre otros. Por eso existen comentarios como el citado. Si bien cualquier idea viene a configurar lo que pensamos de algo, yo me preocupo por saber qué hay detrás de esa idea, de dónde proviene, por qué fue expuesta o ir aún más al fondo: qué ha llevado a formularla a quién lo hizo. Evidentemente, es un proceso muy complejo, puede parecer un círculo sin fin.

En este caso particular, quiero destacar -por si no está claro de por sí- que el comentario está ligado al problema político de la desigualdad social, es decir que el hecho ha sido llevado al ámbito de lo político, en concreto del "aire" político que se respira en Venezuela, hoy más impregnado en teoría de ideales "socialistas" y en práctica de tendencias comunistas que de cualquier otra cosa. Proviene de una persona inteligente, profunda, intelectualmente inquieta, sencilla, a groso modo buena, una venezolana a la que una vez pude acercarme más o menos, pero creo que lo suficiente (sin la más mínima intención de insinuar que sea fácil abarcar el ser de alguien) como para describirla del modo que lo hago.

Esa persona simplemente tiene un punto de vista, en este caso difiere del mío en el sentido de que, en primer lugar, no sentencio la diferencia de afectados entre Haití y Chile como un asunto de "desigualdad social". La cosa no es así de fácil. Decirlo puede ser, pero a la hora de la chiquita ¿cuánto hay que escudriñar en el asunto para tener al menos una idea clara y justa del mismo? Mucho, mucho y eso es poco. Sin embargo, entiendo por qué la persona dijo lo que dijo, sé que está "con el proceso" y que en cierta forma su mentalidad gira en torno a los ideales del mismo, es decir que parte (mucha o poca, no lo sé) de lo que piensa, lo hace en base a esas ideas barajadas por "la revolución bonita". No obstante, su idea no es descalificable, aunque a juzgar por algunos "detalles" cualquiera puede verse en la tentación y -peor aún- el arrebato de hacerlo.

Desde aquí invito a que estemos más abiertos a lo que piensan los demás; a tomar en cuenta primero a la persona que dice algo como tal, como un ser humano realmente idéntico a mí (en esencia), y luego fijarme en aquello que dice, por lo cual me puedo enojar, reír, mortificar, alegrar, etc., pero que no tiene por qué llevarme al caos con quien está "del otro lado", al otro lado del diálogo.

2 comentarios:

Carlos dijo...

Post largo y con mucho por comentar. Resumo algunos pareceres mios. 1) El mundo gira cada vez más en torno a hechos reseñada por los medios de información; pero los hechos no son la realidad, sino que un hecho es la realidad ya interpretada, ordenada, por un sujeto. La forma de pasar de los hechos a la realidad es el diálogo, la discusión. 2) Los intereses no son necesariamente malos, son muchas veces el horizonte de comprensión de la realidad. Hay que tener los intereses claros para poder reconocer qué me permiten ver y cuáles son sus límites. No cabe conocer la realidad sin estar interesado por ella, o por un aspecto de ella. El apático no conoce nada. 3) ¿Debe ser el bien común el criterio desde el cual intentar entenderlo todo? Creo que no. La discusión sobre si Dios es uno o trino no repercuten directamente en el bien común. EL bien común es un principio práctico, por lo tanto orienta cuestiones prácticas; pero no se puede introducir para entender temas teóricos, y la comprensión es cuestión teórica. 4) Sobre la oración, pues una oración genérica, superficial e inútil, tanto como decir que el terremoto es por causa de la práctica del vodoo. No se puede simplificar tan grotescamente una realidad, y menos aun se pueden acallar temas como la corrupción, el afán de poder, el olvido del bién común, que no son temas de sistemas sino de personas, la cuestión es ética. 5) Creo que no es ilicito ni malo el descalificar ideas. Como alguna vez te comenté las ideas no se respetan, se respetan las personas. Las ideas se discuten. Y para descalificar ideas hay que tener las propias, que se han obtenido con el estudio, la meditación lenta y el diálogo. Tienes un presidete -por ejemplo- que descalifica personas porque al parecer no tienes ideas propias para descalificar las ideas de los que considera sus adversarios. 6) ¿Has leído la Esfera y la Cruz? Es una de las geniales novelas de Chesterton. Narra el intento de un ateo y un católico por batirse a duelo por sus creencias, y como estos hombres van -sin renunciar a ese plan- van haciéndose amigos porque descubren que son personas sinceras, honestas; a diferencia del resto del mundo que se caracterizan por su incongruencia.

verikat dijo...

¿Largo? Pero si es un resumen para lo mucho que normalmente puedo extenderme... jejeje ;)

Gracias Carlos. Como siempre con ideas esclarecedoras y concisas.