lunes, marzo 01, 2010

El voto va por dentro

Imagen tomada de Creativos Colombianos y editada por mí

Recientemente envié este escrito a los diarios El Impulso y El Informador. Hasta ahora no ha sido publicado, tengo esperanzas de que alguno de los diarios lo publique. De cualquier manera, no voy a limitarme en cuanto a los medios para expresar parte de mi pensamiento a raíz de la renuncia del gobernador de Lara, Henri Falcón al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).


EL VOTO VA POR DENTRO

El cambio de partido político de Henri Falcón, las recientes declaraciones sobre el asunto por parte del presidente Chávez en las que dijo: “no va a importar lo que opine" el gobernador en la construcción del socialismo en Lara, la congelación de las relaciones entre el PSUV y el PPT, son una muestra más de la división existente en el chavismo. Nada nuevo, pero hasta cierto punto no más de lo mismo, pues el caso “pone al descubierto una cierta opinión crítica que existía en el gobierno y que comienza a tomar una expresión pública”, tal como recientemente lo señaló el politólogo Ricardo Sucre.

Asimismo, lo ocurrido ha dejado en completa evidencia la falta de comunicación y la enemistad imperante entre miembros del oficialismo, pero sobre todo se ha hecho más palpable que la marea roja corre por distintos cauces, algo que al ejecutivo le disgusta seriamente aunque trate de disimularlo. Y es que no le basta con ser el primer mandatario, lo de él es ser el manda más absoluto, por eso le fastidia que incluso quienes trabajan en pro de su -absurda- causa sean un poco o demasiado independientes.

Evidentemente, el color chavista ha ido adquiriendo varias tonalidades y el presidente sólo quiere su rojo rojito. Para ser de los suyos ya no vale militar en cualquier partido oficialista y vestirse de rojo. Los requisitos han ido cambiando, mejor dicho ajustándose a una única línea: lo que quiera y diga Hugo Chávez, fuera de eso nada. Sin embargo, no es a raíz de la salida de Falcón del PSUV que dicha directriz se pone en práctica, ni se hace ver públicamente por primera vez.

Cada vez con mayor énfasis y descaro el señor de Sabaneta impone su voluntad, que si es o no la del pueblo nunca le ha interesado, de lo contrario Venezuela no estaría en caos absoluto, tan absoluto como el poder que Hugo Rafael ha ido adquiriendo por las malas desde que asumió la presidencia del país. Esto: poder y más poder, es lo único que realmente le ocupa y preocupa. Por eso le da igual la voluntad popular, la cual para él no es sino una frase clave en sus discursos con la que se jacta superficialmente de hacer caso al pueblo.

No obstante, aunque al presidente le preocupen muchas cosas y otras parezcan no mortificarle en demasía como las necesidades verdaderas de los venezolanos (seguridad, libertad de expresión, trabajo, salud, economía estable, agua, luz, entre otras); un asunto en particular debe estar carcomiéndolo: el creciente retiro de sus filas de ciudadanos comunes y corrientes, hombres y mujeres de carne y hueso que luchan por una vida digna de cualquier ser humano, que no son soldaditos de plomo inmunes a los graves problemas que sacuden al país.

Al igual que el gobernador larense, muchos de los venezolanos que han apoyado a Chávez también se están dando cuenta de que Venezuela necesita mejores y nuevos líderes (empezando por el de Miraflores), de que en el gobierno domina la corrupción y el fracaso porque el chavismo está minado de gente deshonesta, injusta, ineficiente, cobarde e incapaz no sólo de sostener un diálogo con quienes difieren de sus ideas –las del presidente-, sino de pronunciarse en contra de algunas de estas y defender las suyas propias (cuando las tienen).

Sin embargo, a diferencia de Falcón, el venezolano inconforme con la situación del país que alguna vez o hasta hace poco se contó entre los chavistas, sabe que en la “robolución” no hay cuentas claras. Por eso cuando decide cambiar, salta del todo la talanquera y se despide del presidente y los suyos. Profundizar sobre por qué el líder larense no hace lo mismo no es el fin de estas líneas, pero vale acotar que el asunto deja mucho que pensar de un hombre que dice preocuparse por la ética. Cabría recordarle que ésta va de la mano con la moral y que una persona de conciencia recta no sólo procura obrar bien, sino también evitar el mal, lo cual –en su caso- implica mucho más que un cambio de partido.

De cualquier modo y aunque las próximos comicios presidenciales aún no están a la vuelta de la esquina, lo que importa aquí es que si una carta fue el medio a través del cual el gobernador larense manifestó su “cambio” dentro del mismo chavismo, un voto será el canal por el cual los venezolanos darán a conocer su descontento con la gestión chavista, su propio cambio de mentalidad y de horizontes políticos, su sed de nuevos líderes eficientes realmente alineados con la necesidad y la voluntad popular. Mientras tanto, muchos saltos ocurren fuera de la luz pública y el voto se lleva por dentro, como el aplauso de Mimí.


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1 comentario:

María Carolina dijo...

Erika te felicito! que buen articulo y que bien escribes...la cultura es algo que hace tiempo largo no se ve por estos lares nacionales!!...Bien por ti!...espero verte pronto! Un abrazo. Carolina Ceballos