sábado, agosto 07, 2010

Mujer afgana: blanco de violencia talibana

La situación de la mujer afgana incluso antes del régimen talibán, nunca ha sido enteramente buena. Afganistán registra la tasa de mortalidad materna más alta del mundo y una baja tasa de alfabetización de mujeres. Sin embargo, ellas eran partícipe en la sociedad en materia económica y política, así como también en cualquier otro ámbito profesional hasta la llegada del gobierno talibán.

El Talibán es un movimiento fundamentalista islámico surgido en 1994 en el sur de Afganistán, integrado por jóvenes formados en escuelas coránicas bajo el liderazgo de Mohammed Omar. Llegaron al poder e impusieron sus propias leyes, caracterizadas por un extremo puritanismo religioso y el atropello de los derechos humanos. Su gobierno finalizó en el 2001 al ser expulsados por la invasión estadounidense. Desde entonces se han alzado y contralan alrededor del 54% del territorio afgano.

De acuerdo con un informe de las Naciones Unidas sobre la situación de las mujeres en Afganistán, “cuando los talibanes llegaron al poder, se discriminó y marginó sistemáticamente a mujeres y niñas y se violaron sus derechos humanos”. A las mujeres se les prohibió trabajar fuera de casa, reunirse con otras mujeres en público, manejar; también les fue impuesto el uso del burkay (pieza de tela que cubre la cabeza y deja sólo una rejilla de tela para ver), sin el que no podían ver a un hombre que no fuese su marido o su hijo; y las escuelas femeninas fueron cerradas, entre otras radicales medidas.

Aún cuando los Talibán ya no gobiernan Afganistán, muchas de las reglas que impusieron han quedado impregnadas en la población afgana, básicamente por temor al cambio y porque el movimiento Talibán ha crecido lo suficiente como para que gran parte de la población, en particular la femenina, aún se sienta amenazada por los fundamentalistas y sus brutales castigos, entre los que se cuenta la mutilación y la lapidación. Hoy en día, una mujer afgana aún camina ni a un paso de su marido, ni a su lado, siempre por detrás; y el 80% de féminas sufre de violencia doméstica, conducta que no está penada en el país asiático.

Aisha
En un par de días del presente mes, la edición de la revista norteamericana TIME presentará en su portada a la joven afgana de 18 años cuya nariz y orejas fueron arrancadas por talibanes el año pasado. Aisha escapó de la familia de su esposo porque la trataban como una esclava, la golpeaban y si ella no hubiera huido, probablemente hubiese muerto. El caso fue presentado ante un juez talibán que ni se conmovió con la situación de la joven, y ella volvió a caer en manos de su marido y su familia, justo para mutilarla.

La historia ya ha dado la vuelta al mundo y no es para menos. Su situación ha despertado de nuevo la atención sobre la violencia talibana hacia la mujer en Afganistán. Actualmente, el gobierno afgano considera una clase de arreglo político con los Talibán, pero las mujeres que como Aisha, viven aterrorizadas a causa de ellos, ahora también temen que la búsqueda de una salida rápida al conflicto con los fundamentalistas, signifique un mayor desastre para ellas, pues dudan de que la actitud de los talibanes cambie, y con razón, porque más que de una actitud, se trata de una cultura, una extraña y brutal forma de vida que entraña violencia.

Día tras día, la necesidad de solventar esta crítica situación crece profundamente, pues no se trata sólo del resguardo de derechos humanos o de tratar con dignidad a un ser, que ya es bastante, sino también de reconstruir una sociedad. Por citar sólo un ejemplo, la prohibición del empleo de la mujer también afectó a la educación de los varones, pues la mayor parte de los maestros eran mujeres. En este sentido, cabe resaltar que el problema no es exclusivo de las mujeres, sino también de los hombres y de todo Afganistán, algo que allí deben aceptar si realmente desean reponerse y transitar con estabilidad, un camino pacífico que les permita, definitivamente, poner punto y final a la violencia y comenzar a crecer.

Datos de interés
- Lee una versión resumida del artículo que aparecerá en la edición escrita de TIME del próximo 9 de agosto aquí.

- Además, en la página web de la revista, también se encuentra una fotogalería sobre el tema en cuestión. Cada fotografía acompañada de una fotoleyenda, retrata a "mujeres de Afganistán: viviendo bajo la amenaza talibana" (Women of Afghanistan: Living Under the Taliban Threat). La página entera está en inglés, pero a quien le interese esta información y no domine muy bien ese idioma, vale recordarle que hoy en día existen muy buenos traductores en Internet, fáciles de manejar y rápidos, por ejemplo, el traductor del diario El Mundo de España: Traductor elmundo.es. Con esta herramienta el entendimiento de otro idioma que hoy en día es más que necesario para estar más y mejor informado, ya no es un serio obstáculo, al menos mientras esté "on-line".

miércoles, mayo 26, 2010

Democracia versus Militarismo

En orden de plano: Rocío San Miguel, Antonio Sánchez y Alfredo Ramos a la salida del evento
El día de ayer se realizó el foro Democracia vs. Militarismo en el Colegio de Médicos de Lara, con la participación del sociólogo Antonio Sánchez García y la abogado Rocío San Miguel. Comparto las intervenciones de dichos ponentes, las cuales pueden escuchar al hacer clic en sus nombres. Además, algunas de las iniciativas dadas a conocer durante el evento y otras que nacieron del mismo fueron:

1) De acuerdo con Pedro Pablo Alcántara, mañana la Mesa Unitaria Democrática de Lara presentará ante el Ministerio de la Defensa, un documento elaborado por el Dr. Guillermo Palacios "para solicitar la apertura de un procedimiento disciplinario, de un consejo de investigación y de la destitución del General Bohórquez".

Pedro Pablo Alcántara
2) Durante una de las vigorosas intervenciones de uno de los presentes, surgió la idea de salir a la calle a "reproducir el mensaje de Rocío y Antonio", para hacer frente al Patria, Socialismo y Muerte con el grito "Patria, Libertad y Vida". Al respecto, Alcántara me dijo que la idea de la marcha "no va a quedar en el aire", va a ser analizada por La Mesa de la Unidad Democrática.

Asimismo, cabe destacar que menos del 5% de los asistentes fueron jóvenes, quizá ni siquiera llegan al 2% sin contar a los periodistas que allí se encontraban en el cumplimiento de su deber laboral. Este hecho nos llamó la atención a los presentes, algunos de los cuales incluso manifestaron públicamente su preocupación al respecto, por lo cual exhortaron a los candidatos unitarios que allí se encontraban (Alfredo Ramos, Pedro Pablo Alcántara, José Ignacio Guedez y Guillermo Palacios), a tomar en cuenta el hecho y concentrar esfuerzos para despertar la atención y activar la participación ciudadana por parte de la juventud.

Parte del público asistente
Otro de los aspectos mencionados por parte del público y que, sin duda resultó pertinente e interesante, fue el de la abolición del ejército, una realidad palpable en países como Costa Rica, Haití, Panamá, entre otros. Lamentablemente, el tiempo no dio para tratar a fondo tantos temas de interés, mucho quedó en el aire, esperando poder ser tratado con mayor detalle en el futuro, preferiblemente cercano.

Sin embargo, a propósito de la idea de una Venezuela libre de Fuerzas Armadas y porque me parece realmente importante profundizar al menos un poco en ella, una vez finalizado el foro pude preguntarle al profesor Sánchez, integrante del Movimiento 2D: ¿es posible, viable e incluso prudente, no digamos ahora sino en un futuro lejano, hablar de una Venezuela sin ejército? A lo que él respondió:
Antonio Sánchez García
"Es una pregunta muy compleja y difícil. Sería el desideratum, sería el ideal tener una república civil que está tan protegida en su integridad ciudadana y en su soberanía, que no requiere de la amenaza sistemática y permanente de unas Fuerzas Armadas que traicionen esa obligación republicana, pero de los ideales vive el hombre".
Aunque para efectos de lo que necesitamos los venezolanos, me atrevo a decir que es momento de actuar más que de "idealizar". Cada cosa en su momento, tiempo al tiempo aunque parece que ya no nos queda nada de este, y mientras tanto, lo necesario es concentrarse en metas a corto plazo. La nuestra ahora: participar activamente en las próximas elecciones parlamentarias, aprovechar esa nueva oportunidad para sacar adelante este hermoso país, rico en sí mismo, pero que en un abrir y cerrar de ojos se nos ha empobrecido, porque hemos dejado que acaben con él, porque se nos ha estado yendo de las manos, simplemente porque -hay que admitirlo- nunca lo tuvimos fuertemente sujetado, no nos preocupábamos por eso y ahora que se nos va nos damos cuenta del tesoro que hemos tenido. Menos mal que siempre se puede rectificar.

Junto a la dra. Rocío San Miguel
Finalmente, queda la invitación para recibir a Oswaldo Álvarez Paz el próximo jueves 3 de junio en el Colegio de Abogados, desde donde nuevamente espero poder comunicar en tiempo real parte de las ideas destacadas e imágenes del que, desde ya, luce como un importante evento en nuestra región, considerando que recientemente "el zuliano mayor" fue dejado en libertad tras haber sido encarcelado por unas afirmaciones en Aló Ciudadano, el pasado mes de marzo. Para mantenerte al tanto sobre este acontecimiento, antes, durante y después, sígueme en twitter: @erikvt20.

lunes, mayo 17, 2010

¿Cuánto vale el show?

El pasado 15 de mayo, el nuevo show del oficialismo no se hizo esperar. Luego de expropiar la finca de Diego Arria, La Carolina, el gobierno bolivariano de Cubazuela desplegó su artillería idiotizada, es decir, sacó al pueblo (su rojo pueblo) a la calle y le abrió de par en par la entrada a las tierras del ex embajador venezolano ante la ONU. Los invitados pudieron disfrutar de las instalaciones de la hermosa hacienda, en especial de la piscina, donde se armó toda una celebración y, cómo no, no era para menos, con este nuevo espectáculo el chavismo se regocijaba en "la bondad" de micomandantepresidente, quien desde ese momento, con una transmisión en vivo desde La Carolina, declaró que ahora es "propiedad social". Además, como sus discursos siempre dan para mucho (insulto, engaño, ridiculeces y barbarie), el títere de Fidel denunció la improductividad de una de las tierras más productivas del país, añadiendo que eran utilizadas para "ir a la piscina y tomar whisky", justo lo que parte de la dinastía Chávez sabe hacer mejor. Algunos espectadores de este vil circo "socialista", nos preguntamos ¿por qué no se hace lo mismo con la Casona y la Chavera?

Para sumarse al burdo espectáculo, Juan Carlos Loyo, presidente del INTI, decidió hacer uso de su cuenta de twitter para compartir con toda Cubazuela la alegría oficialista, y el gran orgullo de los robolucionarios por haber golpeado otro símbolo del imperialismo y la oligarquía en el país, como ellos consideran a Diego Arria. Algo así como cuando Osama Bin Laden acabó con las Torres Gemelas. Loyo publicó a través de dicha red social seis fotos tomadas en La Carolina, las cuales envió a @chavezcandanga. A continuación las imágenes compartidas por Loyo y algunas más de la familia Chávez, todas para volverse a preguntar: ¿por qué no se hace lo mismo con la Casona y la Chavera?, entra otras. Dejo los respectivos links:

Fotos JC Loyo:

La otra cara de la moneda:
2) Sobrinos en bowling de la Casona: I y II (vestidos con marcas imperialistas).
3) Piscina de la Chavera, donde no racionan el agua.



Finalmente, cualquiera que esté al tanto de que se avecinan elecciones parlamentarias en Venezuela y del miedo que Chávez tiene de perder curules en la Asamblea Nacional, podría responder la pregunta con que titulo este post. El show vale votos, votos para los cuales se está empeñando lo poco productivo y decente que queda en el país, votos que sin duda le está costando conseguir al presidente, pero más a todos los venezolanos. Dejó de ir a Madrid por eso, también intenta restarle credibilidad a medios de comunicación veraces que por supuesto llama golpistas, los cuales lejos de engañar, reproducen de manera impresa, audiovisual o digital la crítica situación del país, el verdadero motivo de su aplastante pérdida de popularidad.

Candanga está de cabeza en campaña, metiendo la mano por los suyos, porque sabe que ellos solos no pueden, simplemente porque no tiene con qué y no sólo monetariamente hablando, por eso él los apadrina expropiando, regalando tierras, dejando que el pueblo se divierta y se sienta tomado en cuanta por cinco minutos, a cambio de un voto. Después de las votaciones la generosidad de la robolución pasará al olvido, el surrealismo cegador caerá por su propio peso, y el pueblo que brincó y saltó en La Carolina, que invadió y abusó en obediencia a su líder, que siempre ha estado a la espera de las migajas, volverá a sentirse decepcionado como tantas veces le ha ocurrido, cuando vea que en realidad nunca ha dejado de pasar hambre, que nunca ha salido de dónde está, que las oportunidades brindadas por el gobierno han sido superfluas. En pocas palabras: se dará cuenta de que lo utilizaron y de lo tonto que fue en caer en tanta trampa.

Así que votos, eso vale el show. Después de todo, es al tirano de Sabaneta a quien más le conviene seguir teniendo mayoría roja rojita en la AN.

jueves, mayo 13, 2010

El correr de los días

Tal cual lo dice el título de este post, a veces la vida se nos va en eso. Sin embargo, algunos conscientes del peligro de encadenarnos perpetuamente a ese ritmo que, no pocas veces nos deja desorientados, luchamos contracorriente para despertar rápido y superar esa especie de efecto "sedante" que genera la inmediatez del siglo XXI, la cual si bien resulta positiva en muchos aspectos de nuestra vida y sociedad, fácilmente puede resultar agobiante para cualquiera humano que, después de todo, simplemente busca la paz, la felicidad.

Justamente, así se me han pasado los últimos días: corriendo, pero también luchando por no permanecer atrapada en el vaivén, cegada por la necesidad de hacer y producir, de sortear las mil y una contradicciones cotidianas, las tribulaciones que se reproducen a la velocidad del rayo en un país llevado forzosa y velozmente por la senda de la dictadura, en fin que, en un descuido, te descubres en una carrera por sobrevivir y en eso se va convirtiendo la vida: en vivir para sobrevivir, vivir para no morir, literal o metafóricamente.

En particular, como periodista y comunicadora social, es muy fácil dejarme absorber por el ritmo acelerado con que gira este mundo de hoy. Mi vocación profesional me impide no vivir "al pendiente", siempre alerta de todo lo que sucede y aquí ¡vaya que sucede! Sin embargo, y como he podido corroborar en los últimos días, actualmente cualquier venezolano vive de esa manera, alerta, estresado, alarmado, casi neurótico y cómo no, un poco enfermo de todo y a la vez de nada. Casos cercanos me han hecho ver cómo la situación del país nos tiene realmente mal y no hablo en términos generales, sino que incluso nuestra salud está desmejorando a causa de las preocupaciones, de ese "vivir por sobrevivir" del que hablaba arriba.

No ha sido raro en los últimos años encontrarnos en la búsqueda (exhaustiva en muchos casos) de alimentos, productos de primera necesidad para el la higiene y el hogar, ya ni hablar de la seguridad, una sensación que ningún venezolano puede describir, simplemente porque no sabe qué es hasta que viaja a otra parte del mundo y respira "un aire ligero", un no sabe qué, el cual sin duda, no encuentra en su país, y es eso, la sensación de seguridad que muchos han muerto sin conocerla y otros han nacido y aún no han podido probarla dentro o fuera de su patria. Cada día se suman miedos, problemas, mortificaciones y con eso, la carrera por la vida se convierte en una carga demasiado pesada. Así muchos llegan al médico sintiéndose mal, son revisados y el veredicto no es otro que: "usted está bien, sus valores son estables", a lo que prosigue la frase: "eso es estrés".

Ahora, apartándome un poco de lo estresante, al menos en sentido figurado, quiero -en cierta forma- justificar mi ausencia de tantos días, pero no sin más que una simple excusa, sino que de la mano de experiencias e ideas que a lo largo de ellos surgieron y que, en su momento fueron objeto de contemplación y para efecto de estas líneas sirven de reflexión. En este sentido, cuento que he podido entrevistar al director de la Orquesta Sinfónica de Lara, Tarcisio Barreto Ceballos; a la periodista, conductora, animadora y modelo Gigi Ruiz; con quienes sostuve un interesante intercambio de palabras; al igual que con los actores de la obra teatral "Yo Con Mi Arte Tengo", presentándose en el interior del país.

Por otra parte, comunico la "novedad" de mi colaboración en Penúltimos Días, lo cual me ha sumado ocupación desde hace aproximadamente dos o tres meses, gracias a Ernesto Hernández Busto. Hasta el momento, han sido tres los post trabajados: ¿Qué pasa con la libertad de expresión en Venezuela?, Los nuevos soldados de Chávez y Cubanos en el Ejército de Venezuela. Además, estuve intentando -sin éxito- que los venezolanos formáramos parte de la Marcha Mundial por la Libertad de Cuba, pero parece que a algunos dirigentes y activistas políticos a los que he intentado contactar personalmente, se les olvida la Isla en tiempos de parlamentarias y sí, cómo no, el asunto de las elecciones es importante, pero la solidaridad no es para instrumentalizar, no podemos estar con los cubanos sólo cuando necesitamos de sus padecimientos para nuestro beneficio o intereses... de cualquier manera, supongo que habrá que moverse más.

De cada una de las experiencias he obtenido información interesante. En el caso de Tarcisio Barreto, muy buenas noticias. Me dijo que se llevan bastante adelantados los esfuerzos para establecer en Barquisimeto una universidad "que tenga las cátedras completas de música, que reúna todos los instrumentos", para lo cual se han ido estableciendo "vínculos con distintas universidades e instituciones superiores como la UCLA, y a nivel internacional con la Universidad de la Sorbona, a través de un instituto francés de estética y artes". La idea es que la ciudad crepuscular cuente con toda la oferta educativa en música, desde niveles de iniciación hasta postgrados.

Con Gigi Ruiz, conductora del programa Sin Tabú, a quien entrevisté a propósito del segundo aniversario del mismo, llegamos a la conclusión de que la política en Venezuela se está convirtiendo en un gran tabú, tanto o más como aún lo es la sexualidad en nuestros días. Y es que sin duda, tal como ella lo dijo: "hay temor a nivel político, porque tu no puedes decir cuál es tu tendencia o al menos hablar con claridad si algo te parece o no, porque eso puede traer una consecuencia nefasta (...) parece mentira, pero hay más tabú ahora con la política que con el mismo sexo y las razones son obvias (...) tu sientes miedo por ti, por tus compañeros, por la editorial del canal (Promar Televisión)".

La experiencia con el elenco de "Yo con mi Arte Tengo" no fue menos interesante. Roberto Messuti, Erika Schwarzgruber, Jhonatan Montenegro y José Luis Useche junto al director de la obra, Enrique Salas, expresaron su pesar por la situación que atraviesa la televisión en nuestro país y, aún cuando piensan que el renacimiento del teatro es motivo para celebrar, lamentan que el declive de la producción de telenovelas y el cierre de RCTV, hayan tenido que ocurrir para que actores, productores, escritores y público, entre otros hayan emigrado a las tablas. Para nadie es un secreto que algunos de ellos (Messuti y Montenegro) se quedaron desempleados con el cierre de Radio Caracas Televisión y que, para la mayoría de los actores, ejercer su profesión en Venezuela se ha puesto cuesta arriba.

Por último, pero no menos importante, quiero compartir una serie de links que considero "útiles", escritos para la reflexión, ese "ejercicio" que nunca debemos dejar de lado, nada más y nada menos porque comenzaríamos por perder aquello que más nos caracteriza como seres humanos: la razón, y con ella la posibilidad de llevar una vida "bien pensada", incluso si luce como un gran maratón o una carrera de obstáculos. Después de todo, vale la pena correrla y bien corrida, con honestidad, aplomo, sacrificio, ética y principios,... porque llevada así, en la meta está el mejor de los premios: la felicidad. Otros enlaces son simplemente una recomendación. En fin, estos son todos (para verlos haz clic en el número):

1) Juventud, droga y mercado de trabajo.
2) ¿Puede castigar el cuerpo la maternidad? Impresionante testimonio de una madre tras quince abortos.
3) Mujeres insolidarias.
4) La Bodeguita de Hacienda La Carolina.
5) Predadores 2010. Desde Reporteros Sin Fronteras.
6) Web 2.0 vs. Control 2.0.

sábado, abril 17, 2010

Juventud y madurez desde Venezuela, pasando por China y España


Suelen reunirse en las plazas (aunque pocas quedan), en las afueras de las licorerías o en los que en algún momento de nuestra historia fueron monumentos respetados de la ciudad, obras del calibre de un Carlos Cruz Diez, sólo por mencionar un ejemplo. Los más prevenidos prefieren juntarse en sus propias casas. Hablar, tomar, reírse y pasar un buen rato son sus intenciones. Nada malo, a decir verdad. Pero cuando ya tienes más de 20 años o estás rondando los 30 e incluso pasas de esta edad, y tu vida gira en torno a botellas de -por lo general- ron, whisky y/o cervezas y la idea de pasar un rato agradable se asocia -por sobre todo- con la necesidad de ingerir una bebida alcohólica, el plan ya no resulta inofensivo y sí, hay que decirlo, tampoco sano porque se ha vuelto un mal hábito, una manera de "vivir" que entre otros aspectos, denota una especie de incapacidad para madurar. Ese es el punto.

¿Qué es la madurez? Una pregunta necia y que se presenta con imprudencia para muchos, pero cuyo planteamiento forma parte inevitable del proceso natural de crecimiento humano, pues ella encierra y deriva de momentos tan diversos como íntimos que, en algún momento -me atrevo a decir- todos hemos vivido junto con la necesaria consecuencia de tener que detenernos a pensar en la madurez, con franqueza o temor, cómoda o incómodamente, queramos o no, siempre por fuerza de factores o actores que desencadenan ese acontecimiento y no pocas veces lo catalizan. Aunque a ciencia cierta no sabría decir qué es el objeto en cuestión, no se trata aquí de definirlo, sino de presentar una serie de preocupaciones y consideraciones sobre una realidad vista -literalmente- desde mi ventana, aunque para ser exacta, en cambio debo decir "oída" desde ella y que guardan estrecha relación con la pregunta inicial.

Ocurrió así. Leo, escribo, vuelvo a leer, me aparto un rato del computador para cruzar palabras con quien tengo cerca, para desconectarme sin querer queriendo de lo que hago, aunque más bien para reposar un poco la mente, para darle un merecido respiro. Entre ir y venir escucho conversaciones ajenas, no por curiosa o distraída, sino porque se desarrollan en un espacio frente a mi casa, a escasos -calculo- quince metros. El volumen de los participantes es tan alto que pareciera que quieren ser oídos por todo el vecindario. Me resultan molestos al cabo de casi media hora escuchándolos estruendosamente, pero vale -me digo-, "están sólo divirtiéndose" y "no tienen culpa" de que en ese preciso momento yo estuviera necesitando disfrutar, no de una conversación o unos tragos entre panas o amigos, sino de un majestuoso silencio, ese que suelo encontrar sólo en las madrugadas y que se ha convertido en el motivo de mis tantos desvelos. Cualquiera pensaría que lo mío era envidia, nada menos acertado, por eso la acotación anterior.

Logrado el objetivo de ignorar el bullicio sigo entre mis papeles digitales. Al cabo de un rato vuelvo a tomar aire, descanso la vista y al conectarme de nuevo con la realidad me doy cuenta de que la conversación de los vecinos no ha variado mucho. Siguen hablando de "aquella pea", sumergidos en lo que parecía una seria y muy importante discusión sobre cómo ocurrió dicho acontecimiento, "fue con una botella de etiqueta", les oía decir a unos mientras otros refutaban la afirmación. En ese momento, además de pensar con ironía lo que acabo de insinuar ("¡qué importante!"), no pude detener la cascada de ideas que me vinieron a la mente, algunas casi a modo de dictamen o conclusión sobre todo lo que aquello me llevó a meditar, para finalmente decirme: "calma, quizá estás siendo injusta". Aún lo pienso, pero cuando aquello se repite mínimo una o dos veces por semana con variantes en los interlocutores y no en los temas que, en esencia son los mismos, dudo de lo injustos que puedan ser mis juicios, sobre todo de lo errados.

Sí, yo soy una de esas personas que a veces se deja llevar por la realidad que palpa y piensa: "la juventud está perdida", siendo yo misma una joven y sabiéndome de todo menos perdida, aunque a veces desatinada en la búsqueda de la felicidad y necia, más bien dura para aprender lecciones que, por fortuna, la vida no se cansa de enseñarme. Eso le pasa a cualquiera ¿no? no es mi consuelo, tampoco una excusa, es la realidad. Por eso no me atrevo a señalar abiertamente a los pecadores, ni tampoco explico muy bien cuál es el pecado porque ni siquiera estoy segura de que lo haya, aunque sí lo estoy de los errores en acción. Está bien divertirse, no hace daño pasar el rato con amigos, una bebida espirituosa no cae mal de vez en cuando, pero no entiendo y no apoyo otras conductas derivadas de la diversión por la diversión, del hacer sin sentido alguno más que matar el tiempo, como el hablar de todo y a la vez de nada, el hacer de una bebida alcohólica el alma de la fiesta y todo por la "inofensiva" razón de pasarla bien.

¿Y quién dice esto? -cabe recordar- no una vieja gruñona, sino una joven que en algún momento fue parte de esa cultura de la nada, tan incoherente y dañina que apuesta a todo por la nada, que busca llenar un vacío que muchas veces ni siquiera logra detectar por estar tan "llena" de todo y que, cuando se da cuenta de su enfermedad y finalmente conoce los remedios para curarla, se acobarda por temor a renunciar a ese todo (esa nada) que hasta ahora le produce sólo constantes sensaciones de alegría y goce, pero que la dejan cada vez más sedienta de verdadera felicidad. De allí que cuando escribo esto, me cuesta hacerlo de otro modo distinto al de un llamado de atención, al manifiesto de una preocupación que no sólo late cuando hay vecinos alrededor sino que se multiplica cuando salgo a la calle.

Sin embargo, porque yo misma soy un ejemplo de que la rectificación es también como "la perdición", una cara de la moneda, apuesto por la primera. Además, frente a cualquier ataque de pesimismo, nunca falta una evidencia de que lo bueno sigue en pie, de que aún existen jóvenes centrados y que luchan contracorriente para no caer en el nihilismo. Ayer pude constatarlo una vez más, al entrevistar al joven director de un programa de ayuda a niños en etapas terminales cuyo objetivo es cumplirles sus sueños que van desde conocer a un artista, ser un piloto de fórmula 1 o bombero, conocer el mar, entre otros que no son sino el reflejo de un anhelo mayor, el deseo más grande del hombre: la felicidad. Se podrán imaginar la cantidad el grado de compromiso y madurez de ese muchacho que abraza semejante labor, al igual que muchos otros que lo acompañan. Gente así me lleva a oponerme rotundamente a la afirmación "todo está perdido", a pesar de que entiendo muy bien de dónde procede semejante grito desesperanzado.

Y pensar que más allá de las razones expresadas en los primeros párrafos, lo que he escrito terminó en este post gracias a Cui Yue y Alejandro Navas, parece mentira, casi una pérdida de tiempo para quien ha leído hasta el momento, cuando finalmente debo confesar que aunado a todo lo dicho, simplemente quiero invitar a leer un reciente texto del catedrático español. Espero que me disculpen, pero pocas veces aflora en mí la cualidad de presentar a secas.

jueves, abril 08, 2010

Un problema con muchos eslabones


Desde El Alumbrado Público se puede ver un post que plantea la idea de renunciar al consumo de ciertos productos, la cual me es familiar, porque recientemente tomé dicha acción, sin embargo, en el caso de Mauricio Valerio, quien lleva el citado blog y comenta su experiencia, similar a la mía, sus motivos para dejar de consumir determinados productos de marcas como Dove y Nestlé, son en principio ecológicos. Él se ha propuesto el reto de apartarse de tales marcas, renunciando a la compra de aquello que nos ofrecen en el mercado o al menos eso le he entendido. Para soportar su planteamiento y comunicarnos el por qué de su decisión, presenta cuatro videos un poco impactantes visualmente, con mensajes claros sobre la necesidad de que los consumidores formen parte de las soluciones de la problemática ambiental de cuyas consecuencias, todos somos victimas y en cuyo origen y "erradicación", no podemos negar, todos tenemos cierta cuota de responsabilidad.

Tanto me impactaron los videos, sobre todo los dos primeros, y tan interesante me pareció el planteamiento de Mauricio, que me animé a comentarlo, cuando terminé me di cuenta de que, cosa rara, me había extendido mucho, casi tanto como para que pareciera todo un post sobre el asunto y, aún así, sentí que algunas ideas quedaban por expresar. ¿Por qué no un propio post sobre el tema? No es constante en mí escribir sobre asuntos de este tipo, no por falta de interés, o quizá sí (desde el punto de vista de aquello sobre lo que me inclino a escribir), pero esta vez, así como lo hice en el blog de Mauricio, creo necesario hacer extensivas una serie de ideas a propósito de su planteamiento, desde mi propio espacio. Así reproduzco aquí el comentario hecho allá y agrego otras ideas ausentes en mi extensa participación en el Alumbrado Público, como para no "abusar":

¿Entonces? ¿Vas a dejar de usar y/o consumir los productos de esas marcas? Honestamente, te digo algo, o mejor dicho varias cosillas. Yo uso el jabón Dove Baby por problemas dermatológicos, sufro de dermatitis y ningún otro jabón me ha hecho tanto bien como ese, bueno, mentira, también me han servido otros pero que, en comparación con Dove, mi bolsillo no puede sostener el consumo de esos productos de marcas como La Roche Posay, Bioderma, entre otras de alto, muy alto costo. Entonces, ciertamente uno puede preguntarse si empresas como Nestlé o Dove no pueden emplear otros compuestos para elaborar su productos y, lo más importarte, mantener la calidad a las que ya nos tienen acostumbrados. En mi caso, lamentaría mucho que esto no fuera posible, tanto por el asunto ambiental como por mi necesidad de consumir un producto Dove que, ojo, no es fruto de una necesidad inventada o real por motivos de vanidad, por ejemplo, sino real y por motivos de salud. Pero, hoy en día, no puedo decirle adiós al producto de dicha marca, porque mi piel me lo reclamaría.

También pienso hasta qué punto se debe empujar todo este asunto de exigirle a las empresas que dejen de utilizar elementos ambientales para sus producciones. Es que, después de todo, el hombre puede y debe servirse de su entorno para sobrevivir ¿no? Claro, entiendo que el detalle está en cuán dañino puede ser ese "aprovechamiento" de la naturaleza para fines de subsistencia y que, en algunos casos (la verdad muchos), se trata de empresas que no producen precisamente artículos de primera necesidad, sino más bien y por decirlo así: antojos para el consumismo. Sin embargo, sigo pensando que eso de exigirle a toda empresa que hace uso de elementos ambientales para su producción, no es en esencia la solución del problema, ¿por qué no obligarlas (en el caso de Nestlé y Dove) a que, por cada palma que talen siembren otras más, o que hagan algún otro tipo de aporte al ambiente? Esto dado el caso de que no puedan emplear otros recursos distintos al del aceite de palma para la elaboración y sostenimiento de la calidad de sus productos. No sé, son sólo ideas.

Sin embargo, en lo que sí estoy de acuerdo y de lo que estoy segura, es en la cuestión de la necesidad de que los consumidores se sumen activamente a cualquier acción (la que sea de su agrado) en torno a esta problemática, que seamos más conscientes de lo que se nos presenta en el mercado y especialmente de lo que consumimos, porque sólo así podemos en cierta forma, dejar de ser vistos por las empresas como una bola homogénea, es decir masa, de personas que compran sólo por necesidad creada en nosotros mismos como resultado de la sugestión de una publicidad. Tenemos que hacerles ver, porque así es, que quienes tenemos el poder somos nosotros y no al contrario, así que debemos alzar nuestras voces y hacerlas sentir con nuestras acciones.

Un ejemplo de lo anterior, que nada tiene que ver con el problema ambiental, pero sí con lo que llamo el "orgullo" del consumidor o más bien respeto a este, es que hace poco renuncié a la compra del pan Bimbo Diet, mi favorito, sin embargo, normalmente (por no decir siempre), el producto se dañaba antes de la fecha de vencimiento señalada en su empaque. La última vez que pasó, me molesté mucho porque se dañó (si mal no recuerdo) seis días antes de lo debido y al día siguiente de haberlo comprado, es decir que ni siquiera pude llegar a comerme ni una rebanada. LLamé a servicio al consumidor, no para que me repusieran el producto, sino para comunicar la situación grave que está atravesando el mismo en cuanto a su caducidad y lógicamente, también su calidad. Aún así quedaron en reponerlo y confiando en ellos, no fui al hipermercado donde había adquirido el pan para cambiarlo. Pasaron los días y el pan se descomponía cada vez más, hasta el punto que era repugnante verlo y empezaba a desprender un olor sumamente desagradable. Llamé a la empresa de nuevo, recordándoles mi llamado y su promesa, destacando su irresponsabilidad -por si no eran conscientes de ella- y que no iba a esperar toda la vida guardando el pan que aún conservaba, porque ellos mismos me lo pidieron para emplearlo como muestra en estudios y análisis que -supuestamente- hacen a este tipo de productos que presentan fallas. Hasta el sol de hoy, el "osito" no se ha aparecido por mi casa y yo decidí, con el dolor de mi paladar, dejar de comprar ese producto.

Fuente: Strelunato

En fin, creo que todo este asunto de las empresas y su responsabilidad o irresponsabilidad ecológica, va más allá de la misma empresa y su solución no debe estar únicamente en manos de organizaciones como la famosa y muy activa Greenpeace. Es, como lo he dicho en el título, un problema con muchos eslabones, porque en la misma cadena de consumo, cada parte juega un papel importante en la lucha contra la problemática. El papel de los consumidores, es un tema sobre el cual siento que falta mucho por ahondar y sobre todo "tocar", ante todo para hacer despertar a quienes aún ni siquiera se plantean el más mínimo cambio de hábito para ser parte de la solución. Es que, cabe acotar, entre lo complicado de todo esto, está sin duda la actitud de cada quien frente al problema, por eso no puedo dejar de decir que, de sobra existe gente (que conozco) que dicen preocuparse por la conservación del ambiente, los recursos naturales, etc. y se suman -en teoría- a campañas como las expuestas en los videos, pero sus acciones, una a una, en suma resultan peores y más dañinas que las de cualquier empresa con añales talando bosques.

lunes, abril 05, 2010

"El sello del artista"


"Lo que entiendo por Dios es tan grande y eminente
que cuando más atentamente lo considero
menos convencido estoy de que una cosa así
pueda proceder sólo de mí (...).
Pues aunque yo tenga la idea de una substancia
en virtud de que yo mismo soy una substancia,
no podría tener la idea de una substancia infinita,
siendo yo finito,
si no la hubiera puesto en mí
una substancia verdaderamente infinita (...)
Por tanto (...) debe concluirse necesariamente que,
puesto que yo existo, y puesto que hay en mí
la idea de un ser sumamente perfecto (es decir, Dios),
la existencia de Dios está demostrada con toda evidencia
(...).
Y toda la fuerza del argumento consiste
en que reconozco que sería imposible
que yo tuviese la idea de Dios
si Dios no existiera realmente".

DESCARTES (Meditaciones Metafísicas)

En torno al hombre,
José Ramón Ayllón.

viernes, abril 02, 2010

Una "loca" que no corre como quisiera

Desde hace tiempo siento nostalgia por una de las actividades que más me gusta hacer, incluso al escribir estas líneas mis ojos se aguan un poco (sólo un poco), respiro profundo... y sigo. Es que he tenido que reprimirme, no me han arrebatado una parte de mí, pero casi. Por eso había estado sintiendo la necesidad de dejar salir algo de lo que llevo dentro sobre este tema, porque me siento frustrada, atada, vejada en mi libertad, entre otros sentimientos nada agradables que surgen a partir de la inseguridad que vivo en mi país, particularmente en mi ciudad, y las limitaciones de vida que esta situación genera.

Desde la página en facebook del grupo Ciclismo de Montaña en Barquisimeto, al cual pertenezco, traigo un texto que representa el empujón final que necesitaba para escribir este post. Allí, en esas líneas me vi reflejada y a la vez me eché de menos.

Recuerdo cuando podía salir sola a correr, aún corriendo cierto peligro, pero por lo menos podía hacerlo y disfrutarlo, ahora es imposible, porque la paranoia de que algo me va a pasar es mucha. Empezando por la zona en donde vivo, ya resulta peligroso poner un pie fuera de mi casa a solas o no, en plan de trotar, caminar o simplemente tomar un rapidito, taxi o ruta. Una de las últimas veces que lo intenté, me llevé el susto más repugnante de mi vida, no sólo porque un motorizado drogado se paró a centímetros de mí y otra señora en la parada, sino porque se divertía diciéndome (sí, a mí en específico), cualquier tipo de cochinadas que se puedan imaginar, además con una actitud tan violenta que en cualquier momento -pensé- me iba a llevar con él. Afortunadamente, no pasó de un susto.

Ese día me dije a mi misma: "olvídalo". Me despedí una vez más de la tentación de salir a correr, al menos no sola y desde mi casa. La inseguridad en esta ciudad, cuyas calles podía recorrer corriendo y escuchando música o simplemente a solas conmigo misma, bajo el sol inclemente o la lluvia divina, por mucho o poco tiempo; me ha hecho apartarme de una de las actividades que, como ya dije, más disfruto. Todavía recuerdo mi primera carrera, de la cual incluso escribí con mucha emoción en mi antiguo blog. Hoy debo conformarme con correr en una máquina (cuando me animo a hacerlo encerrada en un gimnasio), en un parque dando vueltas una y otra vez en un mismo lugar, o con no hacer ni lo uno ni lo otro.

Admito que no he dejado de correr, de hecho hace poco (aunque he perdido la práctica) pude participar en una carrera amistosa hecha en mi ciudad y de vez en cuando (muy de vez en cuando ahora) puedo salir a correr, pero acompañada, y no es que no lo disfrute, sino que me hacen falta esos momentos entre el asfalto y el ambiente, conmigo y más nadie allí, justamente allí. Volverán.