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viernes, marzo 19, 2010

Chávez vs. Internet: la nueva b@t@ll@

Fuente: Página 12

Sobre la última amenaza del gobierno venezolano a la libertad de expresión, se lee en el editorial del diario Nación de Costa Rica, Chávez contra Internet:

En el mundo político contemporáneo está de sobra demostrada esta hipótesis: mientras más autoritario sea un régimen, más amenazado se sentirá por Internet y, por ende, más buscará controlarlo.

Mientras tanto, en Analítica.com, Rafael M. Martínez presenta una resumida explicación del problema: Regulación Digital: caso noticierodigital.com. Por su parte, Joel Alfonzo piensa que el asunto se trata de "una nueva arremetida de la oposición venezolana" (parece que no se ha dado cuenta de que también "arremete" la internacional), y "aclara" (es decir: confunde sobre) en Aporrea, que tanto alboroto se debe a matrices de opinión que buscan "crear en la población la sensación de que se restringe la libertad de expresión". Sin embargo, este mismo website ha decidido "dar el ejemplo", cerrando temporalmente las inscripciones a su foro.

En este sentido, VTV nos explica en una breve nota por qué es importante la regulación de Internet, a fin de "preservar la salud mental de la población". Particularmente, mi salud mental no se malogra con la red, tampoco con la radio, la prensa o la TV, aunque debo admitir que cuando escucho o veo una cadena presidencial, algunas veces me siento un poco perturbada.

Amanecerá y veremos... o mejor dicho: amanecerá y seguirán impidiendo a toda costa que veamos más allá de las narices revolucionarias.

lunes, marzo 01, 2010

Sacúdete

Sin duda alguna el mundo de hoy gira no sólo sobre su mismo eje, ni alrededor del sol, también en torno a la enorme cantidad de información en la que -para bien o para mal- nadamos "a nuestras anchas", pero no siempre gustosamente.

Una sociedad tan compleja como la nuestra depende de lecturas profundas y sobre todo honestas conmigo mismo y con los demás en la labor de entenderla. Un mismo hecho puede tener distintos modos de "verse", mejor dicho de apreciarse y por tanto de interpretarse, pero nada de eso nos impide conocer las cosas en su justa dimensión, tal como son, realmente.

Pensar que podemos conocer la verdad de algo sólo en base a interpretaciones es un modo equivocado de acercase a la misma, porque resulta incompleto y en ocasiones poco confiable. "La relación intérprete-interpretación es muy compleja y cada caso responde a muy variadas finalidades, condiciones y situaciones, lo que plantea multitud de cuestiones y problemas"(1). A lo que yo añadiría muy especialmente la palabra: "intereses".

Dicha introducción no pretende más que "alertarnos" cada vez que busquemos comprender algo, pero más importante aún, conocer la verdad. Y es que recientemente, me planteé el asunto de "los intereses" en el modo en que interpretamos. Naturalmente siempre estaremos inclinados hacia un fin u otro, conscientes o no, pero ante todo, habría que cuestionarse qué tan "egoísta" o no es mi interés por algo. Lo que me interesa, ¿por qué me interesa? ¿me mueve el bien común? Si no, sacúdete.

Mucho, realmente mucho queda por decir sobre lo brevemente tratado arriba, pero no puedo extenderme más. A continuación, una oración que desató una ola de comentarios en facebook y que ha traído hasta aquí mi río de pensamiento: "La gran diferencia entre la cantidad de muertos en Haití y Chile demuestra la obvia y profunda desigualdad social que el sistema ha creado a través de la explotación, el abuso, la discriminación, el racismo y pare de contar". Tu... ¿qué piensas?

Entiendo que hay varias lecturas sobre el terremoto ocurrido en Chile, que puede y debe haberlas, así como también de lo sucedido hace poco en Haití y del problema de la miseria en las sociedades, de las personas que viven bajo condiciones extremas con un pie en la muerte y otro en la vida, entre otros. Por eso existen comentarios como el citado. Si bien cualquier idea viene a configurar lo que pensamos de algo, yo me preocupo por saber qué hay detrás de esa idea, de dónde proviene, por qué fue expuesta o ir aún más al fondo: qué ha llevado a formularla a quién lo hizo. Evidentemente, es un proceso muy complejo, puede parecer un círculo sin fin.

En este caso particular, quiero destacar -por si no está claro de por sí- que el comentario está ligado al problema político de la desigualdad social, es decir que el hecho ha sido llevado al ámbito de lo político, en concreto del "aire" político que se respira en Venezuela, hoy más impregnado en teoría de ideales "socialistas" y en práctica de tendencias comunistas que de cualquier otra cosa. Proviene de una persona inteligente, profunda, intelectualmente inquieta, sencilla, a groso modo buena, una venezolana a la que una vez pude acercarme más o menos, pero creo que lo suficiente (sin la más mínima intención de insinuar que sea fácil abarcar el ser de alguien) como para describirla del modo que lo hago.

Esa persona simplemente tiene un punto de vista, en este caso difiere del mío en el sentido de que, en primer lugar, no sentencio la diferencia de afectados entre Haití y Chile como un asunto de "desigualdad social". La cosa no es así de fácil. Decirlo puede ser, pero a la hora de la chiquita ¿cuánto hay que escudriñar en el asunto para tener al menos una idea clara y justa del mismo? Mucho, mucho y eso es poco. Sin embargo, entiendo por qué la persona dijo lo que dijo, sé que está "con el proceso" y que en cierta forma su mentalidad gira en torno a los ideales del mismo, es decir que parte (mucha o poca, no lo sé) de lo que piensa, lo hace en base a esas ideas barajadas por "la revolución bonita". No obstante, su idea no es descalificable, aunque a juzgar por algunos "detalles" cualquiera puede verse en la tentación y -peor aún- el arrebato de hacerlo.

Desde aquí invito a que estemos más abiertos a lo que piensan los demás; a tomar en cuenta primero a la persona que dice algo como tal, como un ser humano realmente idéntico a mí (en esencia), y luego fijarme en aquello que dice, por lo cual me puedo enojar, reír, mortificar, alegrar, etc., pero que no tiene por qué llevarme al caos con quien está "del otro lado", al otro lado del diálogo.